Es un trabajo sucio, pero alguien tiene que hacerlo, hace años que vengo padeciendo el que mis congèneres Chilenos no sean reclamones, todo lo soporten, todo lo sufran, como si hubiesen leìdo lo que Juan dice del amor en el Nuevo Testamento y lo malentiendan, ya sea por falta de seso o de interès.¡Nadie reclama por su pellejo, ni por el pellejo del proximo! Yo entiendo: amad a tu pròximo como a tì mismo como premisa legitimamente reversible.¿Còmo puedo amar a mis semejantes si no lo hago primero conmigo mismo?.Y al revès tambien, como puedo ir còmodamente sentado, protegido del frìo, escuchando mùsica y hablando por el celular o hasta conversando con el perro sin preocuparme en lo màs mìnimo de los otros bìpedos que circulan por ahì.
Santiago de Chile a marcado record mundial en cuanto a la "Ley de la selva" que impera en el trànsito particular y colectivo.En Chile se exige enseñanza media, certificada y completa para ejercer el oficio de cartero, en una humilde bicicleta, pero los trogloditas que andan mas de ochenta kilòmetros por hora han accedido a la Licencia de Conducir con un simple certificado de octavo año de Enseñanza Bàsica.
Paradojalmente en Chile, estos ùltimos años, se invierten millones y millones en gente que no quiere trabajar como el resto si no es en Teatro, TV, Cine, Faràndula Callejera o La Ley del Carrete y del Consumo.¿Para què?Para volver todos los dìas endemoniado y con ganas de aplastar a ¡Cualquier cosa viva que se cruce en mi camino!Asì las cosas los pasos de cebra, lomos de toro y todo tipo de reguladores de trànsito vehicular pasaràn a la historia como las pinturas rupestres del tiempo de las cavernas.
Pero: ¡Ojo antropòlogos!¡Ojo con la conducta humana!
¡Pongan a una musa con escasa cobertura, esbelta figura y andar cadencioso!.Tiene màs presencia y autoridad que un semàforo con cien polìcìas.Produce una suerte de "efecto dominò" en el trànsito de la ciudad, el llamado de la selva nos sale a los caminos.